11 mayo 2009

Aprendiendo a crear y reciclar


Desde pequeña siempre me ha gustado reciclar y darle otra oportunidad a cualquier objeto que pasaba por mis manos. Creo que algo tuvieron que ver mis padres en esta afición por reciclarlo todo o casi todo...
Recuerdo aquellos largos veranos de vacaciones en el campo, la libertad de ir en bicicleta y llegar hasta el río, los momentos compartidos con Laika, la perra más buena y más fiel que he conocido nunca, la ilusión de ver una camada de  gatitos recién nacidos... Se me dibuja una sonrisa cuando recuerdo la primera vez que ayudamos a mi abuela a recoger los huevos recién puestos por las gallinas: estaban calientes!

Mis hermanas, mi hermano y mis primos tuvimos la suerte de disfrutar de unos veranos inolvidables: mientras mi tío esquilaba ovejas, mi padre preparaba la paella y mi madre, mi tía y mi abuela hacían conserva de tomate o preparaban bizcocho, nosotros éramos tan felices...

¿Y a qué viene todo esto, os preguntaréis? Os cuento todo esto porque estaba pensando que mi afición al craft, el reciclaje y las manualidades, se la debo a muchas de las cosas que aprendí, viví y disfruté cuando era pequeña. Tengo grabada en mi mente aquella mañana calurosa en que mi padre, delante de la masía, nos dio a todos una clase de reciclaje genial: con una lata grande de sardinas, 4 ruedas de madera y una cuerda nos hizo un juguete para los más pequeños. También me acuerdo de lo que disfrutábamos haciendo casitas de madera debajo de la higuera. Las casas tenían garaje para guardar nuestros coches, camiones y volquetes. Hasta tenían piscina! Las piscinas eran un agujero en el suelo, forrado de papel de plata, llenas de agua y con un toque de azulete, qué bonitas!
También recuerdo cómo en casa de mis padres, en el garaje, mi hermano Oscar y yo dedicábamos las tardes a construir una casa para nuestros clics. La casa era una caja de fruta y los muebles, la mesa, el sofá, la cama y la tele de los clics, eran cajitas y envases de cartón que no dejábamos que se fueran a la basura...
A veces pienso: qué lástima no haber tenido una cámara de fotos en aquella época...ahora colgaría las fotos en mi blog.
A mi madre también le debo mi afición por el hilo y las agujas. Aprendí a coser con mi hermana Eva. Hacíamos ropita para las muñecas usando retales que a mi madre le sobraban de coser cortinas, batas o cojines para las vecinas del barrio. Cuando ya éramos adolescentes nos comprábamos la revista Patrones y nos hacíamos ropa para nosotras... todavía me acuerdo de aquel conjunto de chaleco y pantalones de cuadros en blanco y negro.
Así que las manualidades, la costura, el reciclaje, el craft, son parte de mi vida. Un día me da por convertir unos viejos pantalones en falda y aprovecho la tela sobrante para hacer fundas para el móvil, otro día convierto unos vasos de yogur en unos improvisados portavelas, o transformo un vestidito en mochila o una camiseta en bolso...

Ahora tengo entre manos una nueva afición, el crochet. Desde que me enamoré de un collar de ganchillo que vi en un escaparate me propuse aprender a hacer ganchillo y estoy empezando a tejer mis primeras creaciones de ganchillo.

En este blog podréis ver las cosas que hago y las cosas que me inspiran.
Espero que os guste.

2 comentarios:

  1. gracias Evita!!!! ahí estamos, intentando hacer bonito el día a día

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